En verano, cuando llegamos a casa después de unos días de vacaciones, nos encontramos una bonita sorpresa en el buzón, ¡Una tarjeta postal para Emma!. Se la envió un amiguito desde muy lejos y a ella le gustó mucho el detalle, especialmente el dibujo que había impreso en el anverso.
El avance de las nuevas tecnologías está dejando al correo postal tradicional casi en desuso. Ya sé que también se pueden utilizar las postales virtuales, de hecho yo las uso, pero me gustan mucho más las «reales».

Creo que hay muy pocas ocasiones en las que podamos utilizar este medio de comunicación, excepto en Navidades y en vacaciones (verano, Semana Santa…), por eso pienso que hay que aprovechar esos momentos ya que se pueden trabajar muchas cosas con ellas. Sigue leyendo







